40 años
Vamos a celebrar nuestra historia, nuestra resistencia, nuestra lucha.
«El excéntrico de la 18» cumple 40 años. Es un acontecimiento extraordinario, sobre fondo de una realidad histórica tantas veces, como en estos momentos, muy adversa.
Hemos presentado muchísimas Obras de Teatro, Performances, Ciclos, Canciones Excéntricas, Danzas, Películas, Presentaciones de libros, Eventos, Fiestas en cada aniversario.
Han pasado miles de alumnos por nuestros talleres. Unos cuantos son ahora actores, actrices, dramaturgos, directores notables, aquí y en el exterior.
Esta casa de 1917, en Villa Crespo «barrio lindo por lo feo» como diría Vaccareza, fue pionera, junto a muy pocos espacios, de este modelo de teatro. Ahora hay «en los cien barrios porteños» tantos teatros independientes que sostienen con tanto amor y creatividad la actividad teatral de Buenos Aires que es un honor compartir nuestros proyectos con todos.
Ha sido un camino muchas veces difícil, como ahora, porque fuimos atravesados por todo lo que sucedió en nuestro amado país.
Siempre estuvimos acompañados por un equipo docente creativo, solidario, y con mucho amor por nuestra casa, por los alumnos, por el teatro, la cultura, la realidad. Siempre investigando, buscando las poéticas de la actuación, la relación con los textos, la puesta en boca de la palabra. Improvisando, construyendo dramaturgias, actuación viva, intensa y presente.
Alberto Ure, director, intelectual, pensador tan argentino, fue quien le puso el nombre a nuestro espacio. En aquellos tiempos, Villa Crespo, estaba muy lejos del circuito teatral de Buenos Aires. «Excéntrico» fue una palabra que nombraba nuestra lejanía del centro. Y no sólo eso. La 18 era la circunscripción política. Votábamos en la 18. Y cuando alguien nos preguntaba si era la comisaría respondíamos: «No somos ningunos botones».
Ure dirigió la primera obra que inauguró este teatro: «El padre», de August Strindberg. Representada solo por mujeres, ultra femeninas en nuestros atuendos, en un mundo sin hombres. Una puesta en escena estremecedora. Yo era el Padre. Después de ensayar un año y medio, la hicimos más de dos años, mientras ensayábamos durante también un año y medio, Antígona, de Sófocles.
Todavía encuentro personas que vieron y recuerdan estas obras que terminamos haciendo en la Sala Casacuberta del Complejo Teatral General San Martín. Un final glorioso para salir del barrio.
Valentina Fernández De Rosa, mi hija, con quien vivimos en esta casa muchos años, dirigió, gestionó, produjo, fue docente de cientos de alumnos. Y tendrá su propia celebración en este libro.
Se sucedieron muchísimos trabajos que forman parte de esta Biblioteca Digital.
Siempre, pero siempre, recibimos de los alumnos el agradecimiento por sentirse en su casa. La hospitalidad, el trabajo en comunidad, que es parte esencial del teatro y los talleres, fueron y son principios a los que nunca renunciaremos.
Nuestra historia es inmensa y queremos compartirla, en estos tiempos oscuros, crueles, e injustos para nuestro pueblo.
Bienvenidos a nuestra travesía. Es un honor para nosotros testimoniar tanta experimentación, tanta búsqueda estética y ética, tanto amor por el arte y la cultura, tanta lucha.
Cristina Banegas
Los 40 años de El Excéntrico de la 18 son la historia de una forma de hacer teatro: una práctica sostenida en el encuentro, la autogestión, la transmisión de saberes y la construcción de una comunidad. Esta Biblioteca Digital nace para trabajar sobre las huellas de esa experiencia y ponerlas a disposición de nuevas generaciones. Porque aquello que sucede en el teatro es efímero, pero sus huellas pueden convertirse en memoria, conocimiento y patrimonio compartido.
Autogestión, teatro independiente, territorio y comunidad
Las artes escénicas se diferencian del cine, la televisión y la radio porque requieren la presencia compartida de artistas, técnicos y espectadores: un encuentro de cuerpos presentes que constituye una dimensión fundamental de la experiencia teatral (Dupont, 1994). Se diferencian también de la literatura porque el teatro no puede realizarse de manera solitaria: requiere del encuentro con otros y de una división del trabajo que ningún sujeto puede asumir en soledad (Dubatti, 2012). Actuación, dirección, dramaturgia, técnica, diseño y producción se articulan así en una práctica necesariamente colectiva.
Jorge Dubatti ha definido el hecho teatral como un “acontecimiento”: algo que sucede una sola vez, en convivio, y que por su naturaleza efímera no puede conservarse tal como sucedió. De allí una consecuencia fundamental para cualquier proyecto de memoria teatral: si el teatro es acontecimiento viviente, la historia del teatro es también la historia del teatro perdido (Dubatti, 2012).
Documentar no significa entonces reconstruir el acontecimiento —algo imposible—, sino trabajar con sus huellas: programas, fotografías, documentos, registros, publicaciones y, especialmente, los testimonios y recuerdos de quienes participaron de esas experiencias. La Biblioteca Digital de El Excéntrico de la 18 parte de esta premisa: reunir y organizar esas huellas para construir una memoria accesible y viva de 40 años de actividad teatral y pedagógica.
Esta perspectiva resulta particularmente significativa en el caso del teatro independiente. En Argentina, diferentes investigaciones han abordado históricamente sus formas de producción, sus relaciones con el teatro comercial y oficial, sus condiciones de autogestión y sus modos particulares de construir autonomía artística y redes de sostenimiento (Marial, 1955; Ordaz, 1957; Bayardo, 1997; Pellettieri, 2006; Dubatti, 2012; Fukelman, 2017).
El teatro independiente se ha caracterizado, entre otras dimensiones, por la posibilidad de generar modelos de producción propios y por la apropiación de espacios que no fueron originalmente concebidos como teatros: casas particulares, galpones y otros lugares que pueden ser teatralizados. El Excéntrico de la 18 forma parte de esa historia. Una casa de 1917, situada en Lerma 420, se convirtió en espacio teatral, pedagógico y de encuentro, y sostuvo durante cuatro décadas una actividad artística que excedió ampliamente la presentación de espectáculos.
En este sentido, la dimensión territorial resulta fundamental. De acuerdo con Dubatti (2018), los fenómenos teatrales se producen también en relación con los territorios concretos en los que se desarrollan. Cuando El Excéntrico de la 18 comenzó su actividad, el barrio Villa Crespo se encontraba por fuera del circuito teatral central de Buenos Aires. Junto con otros espacios pioneros, el teatro contribuyó a la construcción de un circuito cultural que con el tiempo se expandió por todos los barrios de la Ciudad de Buenos Aires.
Pero la historia de El Excéntrico no puede comprenderse solamente a partir de sus espectáculos. Una dimensión central de su identidad es la construcción de comunidad.
Durante 40 años, la casa fue también un espacio de formación. Miles de alumnos pasaron por sus talleres y muchos de ellos continuaron sus trayectorias como actores, actrices, dramaturgos, directores y docentes. Los saberes transmitidos en las clases, los ensayos, las conversaciones, las prácticas de actuación y las experiencias compartidas forman parte de una historia que no siempre queda registrada en los archivos tradicionales del teatro.
La hospitalidad, el encuentro y el sentimiento de pertenencia aparecen así como dimensiones centrales de la experiencia de El Excéntrico. La casa no es solamente el lugar físico donde suceden las actividades: es también una forma de concebir el vínculo entre artistas, docentes, estudiantes, espectadores y comunidad.
Hannah Arendt denuncia que el mundo común, esencial para la convivencia, está siendo amenazado en las sociedades de masas por la pérdida de pluralidad: el mundo ha perdido su poder para relacionar, de agrupar a las personas. “Todos están encerrados en la subjetividad de su propia experiencia singular (...). El fin del mundo común ha llegado cuando se ve solo bajo un aspecto y se le permite presentarse únicamente bajo una perspectiva” (Arendt, 1958, p. 20). Frente a esa fragmentación, el teatro constituye un espacio privilegiado de encuentro: reúne cuerpos, voces, experiencias y miradas diferentes en un mismo tiempo y lugar.
El Excéntrico de la 18 puede pensarse, en este sentido, como una construcción deliberada de comunidad. Los talleres, la sala, los ensayos, las funciones, las fiestas, las conversaciones y las distintas actividades que tuvieron lugar en esta casa fueron construyendo, a lo largo de cuatro décadas, un mundo común sostenido en el hacer colectivo.
Por eso, la Biblioteca Digital no se propone únicamente conservar documentos históricos. Busca recuperar experiencias, saberes y voces que forman parte de una historia colectiva y ponerlos en circulación para que puedan ser conocidos, estudiados y apropiados por nuevas generaciones.
A través de la investigación, la digitalización, las fotografías, los programas, los documentos, los registros audiovisuales y los testimonios de quienes fueron parte de la institución, la Biblioteca construye un archivo vivo de El Excéntrico de la 18.
Preservar estas huellas es también una forma de reconocer el valor cultural del teatro independiente y de contribuir a la construcción de la memoria teatral de Buenos Aires. Si la materia fundamental del teatro es el encuentro y es un acontecimiento que desaparece una vez sucedido, entonces recordar, documentar y transmitir se convierten también en formas de resistencia. La Biblioteca Digital nace, entonces, para que aquello que durante 40 años fue experiencia compartida pueda continuar siendo encuentro, conocimiento y memoria.
Referencias bibliográficas
Arendt, H. (1993 [1958]). La condición humana. Barcelona: Paidós.
Bayardo, R. (1990). La tradición teatral independiente y las tensiones del asalariamiento. Cuadernos de Teatro, (8), 35–40.
Dubatti, J. (2010). Filosofía del teatro II: Cuerpo poético y función ontológica. Buenos Aires: Atuel.
Dubatti, J. (2012a). Introducción a los estudios teatrales. Buenos Aires: Atuel.
Dubatti, J. (2012b). Cien años de teatro argentino: desde 1910 a nuestros días. Buenos Aires: Biblos.
Dupont, F. (1994). La invención de la literatura: de la embriaguez griega al libro latino. Madrid: Debate.
Fukelman, M. (2017). Un recorrido por el Teatro del Pueblo, primer teatro independiente de Buenos Aires. En M. Fukelman, B. Girotti y J. Trombetta (Comps.), Teatro independiente: historia y actualidad. Buenos Aires: Ediciones del CCC.
Marial, J. (1955). El teatro independiente. Buenos Aires: Alpe.
Mauro, K. (2018). Entre el mundo del arte y el mundo del trabajo. Herramientas conceptuales para comprender la dimensión laboral del trabajo artístico. Telondefondo. Revista de Teoría y Crítica Teatral, pp. 114–143.
Ordaz, L. (1957). Los teatros independientes. En El teatro en el Río de la Plata, desde sus orígenes hasta nuestros días (pp. 199–237). Buenos Aires: Leviatán.
Pellettieri, O. (Ed.). (2006). Teatro del Pueblo: una utopía concretada. Buenos Aires: Galerna.
Tcherkaski, O. (2016). Rebeldes exquisitos: conversaciones con Alberto Ure, Griselda Gambaro y Cristina Banegas. Buenos Aires: Leviatán.
Ure, A. (2009). Ponete el antifaz: escritos, dichos y entrevistas de Alberto Ure (C. Banegas, comp.; O. Ortiz, il.; A. Cruz y C. Pacheco, sel.). Buenos Aires: Instituto Nacional del Teatro.
Ure, A. (2012). Sacate la careta: ensayos sobre teatro, política y cultura (M. Moreno, ed.; prólogo de C. Banegas). Buenos Aires: Biblioteca Nacional.
Ure, A. (2016). Antígona por Ure. Buenos Aires: Leviatán.
Registro documental del acto en el que la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires colocó una placa conmemorativa por los 40 años de El Excéntrico de la 18, con la participación de Cristina Banegas, el equipo docente, alumnos, ex alumnos y amigos.