Testimonios
Les pedimos a exalumnos, a actores y actrices que participaron en obras, personas que trabajaron en el Excéntrico, que nos cuenten sobre su paso. Siempre recibimos un inmenso amor por nuestra casa, por nuestra historia y por la inclaudicable militancia para hacer teatro.
Chicho Frúmboli
Yo pasé del Excéntrico a la milonga. El tango tiene mucho del teatro en muchos sentidos. En el tango el abrazo es todo, vos abrazás a alguien, si no te abraza, vos lo sentís, y eso lo aprendí en el teatro.
Juan Minujín
Llegué al Excéntrico a los 15 años. Sigo pensando que es la formación más fuerte que yo tengo, no solo formación en teatro y actuación, sino artística y humana. Había una especie de usina creativa muy poderosa en el Excéntrico.
Todavía mantengo, a lo largo de todos estos años, ese espíritu. Para mí tiene que ver con el juego, con el placer y con el riesgo.
Marcos Ferrante
Para mí el Excéntrico fue la base de todo lo que vino después: mi experiencia como actor, como teatrista (en todo sentido), a la hora de armar escenas, de escribir. No solo me hizo pensar, sino también vivenciar. Un espacio de mucha libertad y mucho juego en serio.
Belén Blanco
Empecé mirando primero y sentía mucha fascinación por lo que veía, lo que sucedía en escena, y no sabía bien por qué. Comencé a ver que cada uno tenía un imaginario, una poética personal, una manera de habitar la escena, el punto de vista. Recuerdo que las improvisaciones tomaban caminos muy inesperados, que aparecía algo muy personal de cada uno.
El Excéntrico fue un espacio muy revelador. Se me despertaron un montón de preguntas que de alguna manera me siguen acompañando. El Excéntrico me daba sentido de vida y me di cuenta que quería ser actriz. Me aportó una conciencia de lo que es el trabajo de actriz y con uno mismo. Lo que empezó ahí a formarse constituye lo que para mí podría llamarse ética.
Sebastián De Caro
El Excéntrico es un lugar único que nos formó a todo nivel, no solo artístico sino ético, con una ética de trabajo, de estudio, de responsabilidad, de placer, de alegría y mucho respeto.
Graciela Camino
Yo aprendí en este lugar que el error es la mejor herramienta. Cuando lo empecé a escuchar de la boca de Cristina… No lo entendía bien. Porque cuando uno se equivoca, se equivoca, después fui comprendiendo la esencia de ese decir que es, la falla, el error, lo que no está completo, lo que está medio atravesado, lo que no sale, el balbuceo.
Eso yo aprendí acá, cómo se trajinan las emociones, los amores, las pasiones.
Vera Fogwill
El Excéntrico es un lugar que ha sido un semillero de actores, directores, gente de teatro, un lugar que ha colaborado con artistas como El Descueve, con un montón de otras disciplinas; ha pasado mucha gente muy talentosa.
Pide descolocar, animarse al riesgo, a no quedarse con el lugar común. Animarse a hacer cosas que no se están haciendo y decir cosas que no se están diciendo.
Luciano Quilici
Fui al Excéntrico a tomar unas clases con Cristina, y no lo sabía, recién lo empiezo a pensar ahora, que esa decisión un poco casual, un poco despreocupada, me iba a cambiar la vida.
Más allá de las clases de teatro, nosotros teníamos clases de técnica vocal, de mitología griega, encuentros con escritores para hacer dramaturgia, de filosofía sobre el origen de la tragedia. Además, otra cosa que estaba a disposición era la energía del Excéntrico.
Me abrió las puertas a un mundo que en mi familia no existía, a un universo diferente.
Victoria Vieyra De Abreu
Toqué el timbre y abrí la puerta del Excéntrico de la 18, pensaba que estaba entrando simplemente a un taller de teatro, no sabía que estaba entrando en una casa, nuestra casa, una casa en la que aprendimos a hacer teatro, a ser adultos, a construir amistades, a escuchar ideas diferentes, a convivir con artistas de diferentes disciplinas y a sentir que la cultura es una manera de estar en el mundo y una manera de compartir con los otros.
Ensayos, improvisaciones descomunales, risas, lágrimas, fiestas inolvidables, amores, encuentros y amigos y amigas entrañables que todavía hoy me acompañan. El Excéntrico fue casa, fue experiencia de vida y fue comunidad.
Pablo Messiez
Llegar al Excéntrico y encontrarme con esa fiesta salvaje de cuerpos atravesados por ideas y por palabras fue y es inolvidable. Entrar a cada clase, como si cada clase fuera un espectáculo en sí, una creación. Larga vida a ese espacio de amor, de potencia y de resistencia.
Damián Dreizik
Yo tenía 22 años, tuve el honor de ser convocado por el gran Alberto Ure para participar de la obra Antígona. Ure me llamó por teléfono y me preguntó: ¿Usted se anima a hacer Hamlet unos 10 minutos?.
Cecilia Biagini
Un día fui al Excéntrico a ver la función de El Padre y me encantó la puesta, la idea de hacer esa obra toda con mujeres, y quería ser parte. Más tarde, por la buena ventura del destino fui a una audición para hacer un reemplazo en una obra y quedé. Rápidamente tuvimos una gran conexión humana y de trabajo. Nos inspirábamos mucho unos a otros y, sobre todo, enseguida nos amamos. Aprendí un montón. Fue una educación sentimental y actoral.
Mariana Aramburu
Cuando llegué al Excéntrico de la 18 yo había hecho un posgrado en gestión cultural. Para mí fue entrar en un mundo nuevo, en el mundo del teatro independiente.
El espacio, el Excéntrico crea lazos muy fuertes entre las personas que pasan por ahí.
Verónica Gaita
Conocí a Valentina y a El Excéntrico de la 18 trabajando en una obra de teatro, como asistente de dirección. Unos años después, supe que buscaban una secretaria y la llamé. Ni siquiera lo pensó: Sos vos, me dijo.
Nos encontramos en un momento de pérdidas importantes en nuestras vidas: su abuela y mi papá.
Ese año trabajamos juntas: en el mismo escritorio, por teléfono, merendando, con risas, con mucho humor negro y Coca-Cola. Conocí entonces su fuerza y su amor por el teatro. Valentina era una mesa mágica de Navidad, un cielo azul, un cumpleaños feliz, telas de colores pastel.
Me dejó cuatro hermosos años por delante en los que El Excéntrico de la 18 fue mi asilo en el exilio del dolor.
Verónica Gaita (La Capitana, según Cris)
Secretaria de El Excéntrico de la 18, 2021-2025
Agustín Bellusci
Durante varios años y en diferentes décadas, Agustín Bellusci, (también conocido artísticamente como Agustín Belús), dirigió varios Seminarios y Talleres en El Excéntrico. Todos relacionados con la Interpretación y el Trabajo Corporal del actor, como Contact Improvisación, Danza Improvisada y Performance.
También, como actor, en el 2001 presentó La Soledad Sonora, con textos del poeta San Juan de la Cruz. La noche oscura del alma; El Cántico Espiritual y Llama de Amor Viva.
PERFORMANCES:
El tuerto es Rey. 2003. La Recoleta, Buenos Aires.
En uno de mis viajes a Argentina realizamos esta performance con alumnos de Cristina Banegas que se estaban formando en El Excéntrico de la 18ª. En aquella época yo impartía en Buenos Aires diferentes Talleres de Contact Improvisación y otros de Performance-Acción Teatral.
En esta ocasión, se nos ocurrió hacer una visita cultural a la Recoleta. Pero jugamos a que todos eran chicas y chicos ciegos, menos yo que era el profesor, que era tuerto. Las edades de ellos, entre 15 y 18 años. Nos inventamos que éramos de un colegio de ciegos de un pueblo de la Provincia de Buenos Aires. El objetivo era hacer creíble todo esto y realizar una visita cultural visitando el Barrio de la Recoleta. Como llovió un poco, solo pudimos actuar en la esquina de La Biela, un muy reconocido restaurante-bar porteño. Por lo tanto la situación era más extraña y ridícula todavía, imagínate a unos 20 adolescentes ciegos viendo lo que describían sobre esa realidad los mismos compañeros.
El vestuario era como de colegio de curas de los años 50-60, los anteojos eran oscuros (salvo el mío que con uno de los cristales podía ver y el otro estaba pintado de negro con tintura para zapatos), también los chicos, tenían unos bastones hechos con palos de escoba pintados de blanco. Ensayamos la propuesta una tarde en El Excéntrico y quedamos para vernos una semana después, donde debían traer ya el vestuario y atrezzo necesario. Ese mismo día terminamos de arreglar el vestuario, bastones, anteojos, etc.
La verdad que no era muy creíble aquello, pero todo el mundo que lo vio después, se lo creyó. Cuando subimos al colectivo (bus) para ir a la Recoleta, yo tenía preparadas ya las monedas para pagar a todos, pero el chofer me dijo: ¡No!. Lo que pensé primero es que se había dado cuenta de la farsa y me iba a pedir que nos bajáramos. (¡¡Qué bochorno!!) Pero no fue eso, sino que él dijo después de su primer No, No, ¡Cómo les voy a cobrar!. Mucha gente cedía sus asientos y viajamos cómodamente hacia la Recoleta.
En un momento del viaje, mientras yo iba de pie, uno de los alumnos de teatro de Cristina me preguntó: Profesor! ¿Qué se ve? Tuve que contenerme la risa y describir delante de todos los pasajeros lo que se veía. Nos bajamos en Av. Las Heras y teníamos que cruzar la avenida, varios transeúntes colaboraron de manera espontánea haciendo una cadena. De camino a La Biela, una boliviana apartó sus limones y otras frutas que tenía en la vereda hacia la pared, pensando que le podíamos atropellar la mercancía.
Cuando llegamos a la esquina de La Biela, teníamos preparados unas descripciones del Cementerio, la Iglesia, Centro Cultural, etc. Diferentes jóvenes actores decían de memoria lo que se veía desde ahí. Lo cual era absolutamente descabellado el explicarle a los ciegos qué es lo que se ve del Cementerio o la Iglesia, sin que ninguno viera nada. El colmo fue, cuando uno de ellos habló de lo que se podía consumir en La Biela: «Coca cola, Coca cola light, Pepsi, cerveza, agua mineral, agua mineral con gas, sándwiches de miga, tostados de jamón y queso, medialunas….sin que nadie pudiera hacerlo, por lo caro o lo inalcanzable que les quedaba ese lugar.
Uno de los mozos del Restaurante salió y pidió hablar conmigo, me dijo que él tenía un sobrino ciego y que entendía el problema. Lo fuerte es que la gente que estaban como espectadores forzosos creyeran que todo eso era de verdad.
¡Qué pena no tener material fotográfico o videos de la performance!
Gastos de producción: 0 pesos.
Homenaje a Walter Sanabria. Jugador de fútbol y poeta. 2005. Pza. Manuel Belgrano, Belgrano, Buenos Aires.
En otro de mis viajes a Argentina, realizamos esta performance con alumnos de Cristina Banegas que se estaban formando en El Excéntrico de la 18ª. En aquella época yo impartía en Buenos Aires diferentes Talleres de Contact Improvisación y otros de Performance-Acción Teatral.
La Performance y Acción Teatral de esta ocasión, partía del absurdo total. Nos inventamos el nombre de un jugador de fútbol y poeta uruguayo. Y este era un homenaje después de 3 años de su fallecimiento. El evento consistía en hacer unos discursos recordando su figura tan importante para el balompié como para la poesía. Habría unas 20 personas entre alumnos-actores y público asistente.
Lo realizamos en la parte de atrás del monumento a Manuel Belgrano que está en la plaza del mismo nombre.
Algunas actrices y actores, prepararon unos textos y poemas que leyeron en público. Los poemas se suponen que habían sido escritos por Walter y, la verdad es que Sanabria no era muy talentoso, sus rimas fallaban un poco y la temática siempre tenían que ver con el fútbol, Uruguay y lo bien que lo habían recibido en Argentina. En definitiva, sus poemas eran cursis y llenos de frases comunes. La tarea de todos nosotros consistía en no sobreactuar este homenaje, debíamos hacerlo con seriedad y sobre todo no reírnos, aunque daban ganas de soltar carcajadas, algunos textos eran realmente brillantes y desopilantes.
A todo esto, Walter Sanabria nunca existió.
Tampoco tenemos registro fotográfico ni videos de aquel momento.
Gastos de producción: 0 pesos.