Valentina Fernández De Rosa

Valentina Fernández De Rosa

Celebración

Valentina Fernández De Rosa

Palabras de Cristina Banegas

Valentina no enseñaba un método. Enseñaba una forma de estar en el escenario que muchos de nosotros todavía llevamos cuando subimos.

Cristina Banegas recuerda a Valentina como una docente que no separaba la pedagogía de la creación. Sus clases eran espacios de exigencia y de ternura, donde el texto y el cuerpo se encontraban sin jerarquías. En los treinta años del excéntrico, Valentina fue una presencia constante: formó generaciones de actores que hoy ocupan escenarios de todo el país.

Cristina Banegas — Palabras en el 30° aniversario (2015)
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Valentina en el espacio

Familia / cuatro generaciones

El excéntrico no es solo un edificio ni una programación. Es una familia teatral que se transmite de generación en generación: quienes fundaron, quienes enseñaron, quienes aprendieron y quienes hoy continúan el oficio desde otro lugar de la escena.

Valentina pertenecía a esa segunda generación que consolidó el espacio como casa de formación. Muchos de sus alumnos son hoy docentes, directores y actores con trayectoria propia, pero siguen reconociendo en su voz una de las primeras que les enseñó a escuchar el silencio del escenario.

Las cuatro generaciones no son una metáfora decorativa. Son nombres, rostros, manos que se cruzaron en los pasillos del teatro, en los ensayos que se extendían más allá del horario, en las conversaciones después de la función cuando todavía quedaba algo por decir.

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Ex alumnos

Los ex alumnos de Valentina no hablan de una técnica aprendida sino de una manera de habitar el escenario. Algunos siguieron en el teatro, otros encontraron en su enseñanza herramientas para otros oficios. Todos reconocen en ella una figura que supo combinar la exigencia con la generosidad.

«Valentina tenía una manera de mirarte que te decía si estabas mintiendo o no. Eso no se aprende en un manual. Se aprende estando frente a alguien que te exige la verdad escénica».
Alumno destacado

Alumno destacado

Alumno · 1998–2002

«Lo que más recuerdo es que nunca nos dejó escondernos detrás del personaje. Siempre había que encontrar algo propio».
Alumno 1

Alumno 1

Alumno · 2001–2004

«Sus clases eran un laboratorio. Uno entraba con miedo y salía con una pregunta que valía más que cualquier respuesta».
Alumno 2

Alumno 2

Alumno · 2003–2006

«Aprendí que el teatro empieza mucho antes de decir la primera línea. Empieza cuando decidís estar presente».
Alumno-03

Alumno-03

Alumno · 2005–2008

«Ella decía que el escenario no perdona la vanidad. Yo todavía escucho esa frase antes de salir a actuar».
Alumno-04

Alumno-04

Alumno · 2000–2003

«El teatro que enseñó Valentina
sigue vivo en cada alumno
que sube a un escenario».